miércoles, agosto 19, 2009

"Madrid sigue patas arriba. Disculpen las molestias."

"Agosto es el mejor mes para estar en Madrid". Estoy ya harto de escuchar el refrán de los que tenemos la fortuna/ desfortuno de encontrarnos en la ciudad cuando todos los demás se han ido a la playa. Los demás, opino yo, son los más listos.

¡Hace 40 grados! No se puede estar en la calle. El otro día fui a tomar una clara en una terraza del Parque de Calero a las 18,30h. No había más clientes pero igual la camarera me dijo que no entendía por qué alguien quería estar al sol a esas horas. Hacía demasiado calor.

Ayer dí un paseo por La Latina, mi antiguo barrio. El edificio que era la piscina municipal es ahora un montón de escombros con lo cual hay aún menos sombra, las calles están sucias, se amontona el polvo, por la Costanilla de San Andrés hay gente durmiendo en la calle a plena luz del día. Una hora antes me encontraba en la terraza del Café Central, disfrutando de su excelente menú del día, y aguantando los indigentes que se acercaban cada dos por tres para pedir limosnas. Había escasos turistas. Razón tienen. ¿Quién quiere estar en Madrid cuando toda la ciudad está convertida en una obra?

Los españoles tampoco quieren estar en el centro. Madrid se ha convertido en Los Ángeles (pero más cutre y ya cerró Planet Hollywood) y todo el que se lo puede permitir se ha ido a vivir a las afueras, donde la arquitectura es más fea, apenas hay vida callejera, pero al menos hay limpieza y calidad de vida. El alcalde lleva años prometiendo reformar el centro pero lo veo cada vez más degradado. En Nueva York, El Bronx se ha convertido en un barrio burgués. En cambio, en Madrid el centro se ha convertido en lo que El Bronx era en los '80. Pobreza, indigencia, y total abandono municipal. Sin servicios, sin comercios de barrio, sin instalaciones deportivas. La más pura decadencia.

No me lo explico. Cuando llegué aquí hace 9 años me encantaba la imagen de dinamismo de la ciudad. Siempre se mejoraba algo, el Metro crecía sin parar, se modernizaba, se reformaban las calles . Parecía que Madrid se iba a convertir en una ciudad cada vez más sofisticada, más moderna, más civilizada. Pasa el tiempo y todo sigue igual, o peor. Las obras son una cortina de humo, nunca mejor dicho. Llevan haciendo obras desde la Guerra Civil, nunca acaban y la ciudad no cambia de cara. Caos, desorden, mala leche.

En Londres parecía que nunca se hacía nada. Tardan 30 años en construir 10 paradas de metro. No se ven tantas obras como en Madrid, y en 3 años será sede olímpica. Pero cada vez que voy parece que la ciudad se ha mejorado. Más espacio para peatones, más limpio, más ordenado, más sofisticado. Será que las obras son más discretas, que no tienen que ensuciar todo para reformar una esquina y no tardan ni la mitad del tiempo que tardan aquí.

Las mujeres siempre critican a los hombres porque cuando queremos cambiar algo, primero tenemos que poner la casa patas arriba. Nuestra creatividad, al parecer, surge del caos. En cambio, ellas saben hacer las cosas de manera ordenada, sin trastornos o contratiempos. Se ve que los que rigen en Madrid tienen mentalidad de hombre. ¿Algún día cambiará?