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domingo, abril 13, 2008

La Crónica de unos Pulmones en Decadencia

Acabo de lanzar un nuevo blog en el que relataré las experiencias de un ciudadano de Madrid en su esfuerzo de quitarse el hábito de fumador pasivo. Espero que sirva para explicar la lucha de un colectivo por proteger su salud y que ayude a romper el mito de que de alguna forma los fumadores pasivos estamos en una guerra contra los fumadores. Compartimos un hábito. Algunos somos activos y otros pasivos, pero incidimos en la lucha por nuestras vidas.

Me permitirá también centrar mis comentarios sobre este tema que me moviliza en un espacio dedicado, y así escribir en 'Una Cabina en el Tiempo' acerca de otros asuntos de interés más general. Os invito a seguir leyendo.

sábado, septiembre 01, 2007

Los No Fumadores somos Mayoría

¿Dónde estamos los no fumadores? No lo sé. ¿Nos hemos esfumado? Por lo menos en el mundo real, ya no veo a no fumadores. Ni en los bares, ni en los restaurantes, ni entre mis amigos más cercanos, no sé donde están los no fumadores. Parece que en todo este país que se llama España, se fuma. Es lo primero que se huele cuando llegas a Barajas. Victoria Beckham decía que España olía a ajo. Ojalá fuera así, no afectaría tanto a mi salud que el tabaco que infecta todo. No puedo ni abrir la ventana de mi habitación sin que entre en algún momento del día el olor a humo a través del patio interior y procedente de algún otro piso.

¿Dónde estamos los no fumadores? Dicen que somos el 70% de la población, pero nos hemos escondido. Somos tan paletos que no exigimos nuestros derechos. Sólo hay que ver los comentarios de los lectores sobre un artículo poco informado de El País para darse cuenta de que los no fumadores somos una masa crítica de la población, y estamos enfadados. Vamos a otros países, Italia, Inglaterra, Irlanda, Escocia, Argentina, y no se puede fumar en espacios cerrados. La gente acata la ley porque es una cuestión de respeto hacia los que no fuman y que quieren tener vida social sin perjuicio para su salud. En Italia, ni siquiera se permite fumar en la playa. Menos mal, porque las playas del norte de España están llenas de pitillos.

Somos muchos pero no somos. No se nos ve. Nos quedamos en casa. Los no fumadores en mi trabajo, en unos cuantos casos, se abstienen dentro de lo posible de ir a los saraos porque no quieren inhalar humo de tabaco. Bueno, no sé si será verdad, pero tengo esa teoría porque cuando salgo, parezco ser el único que no fuma. Manda la ley de la minoría, como en tiempos de Franco. Sólo que aquí la dictadura es del tabaco, de las tabacaleras, de los políticos pasotas, de los no fumadores pasivos que responden con un rotundo, 'no' cuando un taxista, un compañero, o un jefe pregunta si les importa que fume. Quiero decir, 'Sí, me importa. De hecho, no sólo me importa, me molesta. No puedo pensar si te tengo fumando delante, no puedo respirar. Tengo que alejarme 5 pasos de tí, y después no te puedo escuchar. Por favor, no fumes en mi presencia, por una cuestión de respeto'. Cuando voy a un restaurante con un grupo de amigos, y el anfitrión afirma que somos no fumadores, y a continuación una fumadora diga, '¡ay! ¡qué fastidio! ¡Pobre de mí! Pero si soy fumador', que se le responda que se busque la vida, que la mayoría no fumamos y que tendrá que esperar. ¿Y qué tiene de pobre? Si ha sido ella la que ha elegido ser fumadora. Sabía lo malo de ser fumadora, pero lo eligió. Ahora que aprenda a respetar a los que hemos elegido otro camino y no queramos volver a casa apestando a humo de tabaco.

Pero cuando salgo soy minoría. Los no fumadores poco a poco nos estamos rindiendo, nos bajamos los pantalones y nos meten el pitillo por el arco del triunfo. Cada vez más nos abstenemos de salir, de ir a bares alternativos, divertidos, de jazz, de música brasileña, de todo tipo. Ya no salimos sólo para descansar en un bar o para leer un libro. Porque no se puede. Todo apesta a eso, humo. Somos la mayoría ignorada del principio del siglo XXI, en España. Ha llegado la dictadura de la minoría, de los fumadores, de los más débiles, los que no tenían suficiente carácter como para no adoptar un hábito que sabían que tarde o temprano les iba a matar. Importaba más 'quedar bien', que actuar en beneficio de la propia salud, debido solamente a su propia inseguridad como personas. Y ahora nos tienen rehén a los que dijimos, 'no, no quiero fumar. Me asquea el humo. Y tampoco quiero oler el tuyo.'

Somos mayoría. La mayoría es fuerte. Tuvimos el valor de no empezar a fumar. Tengamos ahora el valor de reivindicar nuestros derechos, de hacer que los demás dejen de fumar en nuestra presencia. Y de poder vivir bien.

sábado, agosto 04, 2007

La Ley Antitabaco - Todos Pierden

Será que soy demasiado testarudo, casi al punto de la obsesión. O tal vez sea porque la experiencia me ha enseñado que si no levantas la voz, nadie te hace caso. Pues, resulta que de los temas que más me provocan últimamente, el que más se destaca es la situación de los no fumadores en España.

Curiosamente, ahora parece que los fumadores son las 'víctimas'. Escucho con frecuencia las quejas y reclamos de este colectivo (minoritario, de hecho, aunque nos sorprenda), de que se están minando sus derechos, de que ya no se puede fumar en ningún sitio. Se ha prohibido en los trenes, los autobuses, las estaciones, ¡los hospitales!, los colegios, hasta en los gimnasios y las guarderías infantiles. De todas formas, las quejas no reflejan en absoluto la realidad. Si Victoria Beckham afirmó que en España todo olía a ajo, se equivocó, porque el primer olor que saluda a cualquier persona cuando llega al aeropuerto de Madrid Barajas, es el del humo del tabaco. Está prohibido fumar en los aeropuertos, pero hay zonas para fumadores que en el caso de la Terminal 4, no están lo suficientemente separados de las demás zonas, y el olor llega a todas partes. Las calles apestan a tabaco, más que la contaminación de los coches. La gran mayoría de los bares y restaurantes tienen un ambiente irrespirable, ¡y con servilletas y pitillos tirados por todo el suelo! ¿Porqué no atrae España el turismo de calidad? ¿Alguien se lo ha pensado por un momento?

No es un problema exclusivo a España pero en otros países se empiezan a proponer soluciones. En Italia está prohibido fumar en todos los lugares públicos, hasta en las playas. En el Reino Unido, también. En Francia también se ha prohibido. Y en Argentina en todos los restaurantes, salvo los que son muy grandes, que tienen derecho a separar una zona especial para fumadores.

En España entró en vigor el 1 de enero de 2006, una nueva ley que intenta regular la situación del tabaco en España, y que ha resultado del todo contraproducente. Donde sí ha tenido efecto es en las oficinas, donde aunque resulte increíble, todavía se permitía fumar sin indemnizar a los no fumadores que tenían que sufrir este claro atentado a su salud. Los empleados de los bares, de los restaurantes, o de las discotecas no tienen la misma suerte. Tampoco los trabajadores que por su profesión se ven obligados a asistir a entregas de premios, cócteles, fiestas laborales, en los que tienen que entrar con la cara tapada.

Según la nueva ley, los bares y restaurantes de más de 90 metros cuadrados tienen derecho a dividir sus establecimientos en zonas para fumadores y no fumadores. De hecho es su obligación. Como mucho, el 30% del local podrá ser para fumadores, y se requiere que las zonas estén correctamente separadas y debidamente señalizadas. De todas formas, en España la gran mayoría de los locales son más pequeños y no se les permite esta opción. En cambio, tienen que elegir entre prohibir el humo en todo el local, o permitirlo, en todo el local. Se da la curiosa situación, que he comprobado al hablar con el jefe de un restaurante italiano en La Coruña, que algunos restaurantes que antes tenían zonas para no fumadores, las han tenido que quitar por la nueva ley no se lo permite.

"Espero con ganas que llegue el día que puedo romper y tirar a la basura todos los ceniceros. ¿Sabes que es la cosa que más ensucia el restaurante?", se defendió el restaurador. El caso es que su local, aunque parezca que tiene más de 90 metros, según el ayuntamiento tiene menos porque no se cuenta la zona del bar o de la cocina, sólo la zona de mesas. Por lo tanto, la única solución es prohibir el humo por completo. Algo que le encantaría poder hacer, pero que si lo hiciera de forma unilateral, impactaría de forma negativa en sus cuentas. No es que la mayoría de sus clientes sean fumadores, sino que suelen ir en grupos, y de cada grupo, por lo menos uno es fumador. Y se da el caso que por el carácter 'solidario' de los españoles aunque de 7 personas, sólo 1 es fumador, el fumador gana y se opta por el local de fumadores. Resulta que los no fumadores se están fastidiando a ellos mismos, sólo por 'quedar bien' con unos pocos amigos fumadores. Por consiguiente, nadie se atreve a prohibir el tabaco en su local, y difícilmente un no fumador encuentra un espacio sin humos.

La única solución sería prohibir el tabaco en todos los lugares públicos. Allí incluyo los bares, los restaurantes, las piscinas, las playas, las discotecas, las fiestas, los accesos a los trenes y los lugares de trabajo, las aceras de las calles, etc. Ya se ha hecho en unos cuantos países y se ha demostrado que funciona. Algunos fumadores poco solidarios dirán que se están minando sus derechos, y que si no se quiere que la gente fume, se debe prohibir el tabaco por completo, y no sólo limitar los lugares de consumo. Pero no se trata de prohibir una elección personal. Todos los fumadores han elegido fumar, conociendo los graves riesgos para su salud. Si se quieren hacer daño, están en su derecho. El suicidio en España no es ilegal, por muy lento o doloroso que sea. Lo que se intenta proteger son los derechos de los que prefieren abstenerse de este camino. Que se fume en privado y no en público. Ya se ha demostrado que prohibir el consumo de marihuana es contraproducente. No veo ninguna conspiración, ni a favor de las empresas tabacaleras, ni en plan recaudatorio para los gobiernos, se trata únicamente de una solución práctica y justa a un problema grave para la salud de los españoles.

La situación actual fastidia a los fumadores, que se han convertido en blanco de las acusaciones de los no fumadores. Fastidia a los no fumadores, porque perjudica gravemente a su comodidad y su salud. Fastidia a los dueños de los locales que se convierten en blanco de las críticas de ambos, cuando lo único que les ocupa es poder crecer y no perder negocio. Y más triste de todo, hay un silencio en los medios de comunicación que únicamente hacen eco de las opiniones de los demás, y no investigan el problema a fondo, por que sencillamente, no les interesa.