jueves, noviembre 29, 2007

Felipe en Blackpool

Hace apenas un par de semanas, el periódico El País anunció que abría el acceso a su hemeroteca de forma gratuita a todos los usuarios de Internet, un hecho que ha tenido unas consecuencias interesantes, por ejemplo que al realizar una búsqueda a través de Google o Yahoo! con determinadas palabras claves, ya pueden aparecer entre los primeros resultados artículos enteros escritos no sólo hace una semana o hace un mes, sino hace 31 años en los primeros días de la todavía incipiente y frágil democracia española.

Así, por pura casualidad, he topado con este artículo sumamente interesante publicado con fecha de 1 de octubre de 1976, con el titular, "El Gobierno de Londres refrenda su apoyo al PSOE". En él se relata como en el congreso anual del Partido Laborista, en plena crisis de la libra esterlina y en el contexto de una gran convulsión política, un joven Felipe González fue invitado especial y se convirtió, según dicho artículo, en 'el único orador... en recibir una ovación unánime de la audiencia". El artículo afirma que el líder de los comunes, el izquierdista Michael Foot, se comprometió ante una audiencia hispano-británica que Londres no apoyaría ninguna petición oficial española de integrarse en la CEE «hasta que nuestros camaradas no estén satisfechos de las condiciones democráticas que se les ofrecen en el Estado español».

A su vez, como consecuencia de la visita de Felipe González, Foot prometió asistir al Congreso del PSOE y dar el total apoyo a su lucha para una democracia de calidad en España, una misión que también tenía una entidad sentimental para Foot, quien desde que ocupaba puestos oficiales, daba todo el dinero que ganaba por su trabajo intelectual al Comité de Defensa de los Demócratas Españoles, una organización laborista establecida después de la guerra civil.

El artículo no me ha llamado la atención por el mero hecho del apoyo prestado por el partido laborista a sus compañeros españoles en esos días tan duros como eran llenos de optimismo para la sociedad española-, poco menos se podía esperar-, sino por el contraste con la frialdad en las relaciones entre ambos partidos en el año 2007.

Ya era difícil de entender la falta de apoyo del ex primer ministro, Tony Blair, hacia el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, pero por lo menos esperaba algún gesto por parte de su sucesor Gordon Brown para tender puentes y para dar su apoyo a un gobierno que lucha tanto por consolidar los logros sociales y llevar a España por el camino del progreso.

Muchas cosas han cambiado en estos años. España tiene una democracia consolidada y el partido laborista británico aborda sus relaciones internacionales con un pragmatismo y en función del percibido interés nacional, al margen de cualquier sentido de compañerismo o de obligada solidaridad con sus colegas del Partido Socialista Europeo. De todas formas, en un momento en el que España afronta una dura crispación política, en la que ex ministros del Partido Popular, después de afirmar que muchas personas vivían perfectamente bien en tiempos de Franco, rompe el protocolo y asume el turno de réplica del jefe de filas del PPE para reprochar a Zapatero en un discurso en el Parlamento Europeo; y en la que la oposición política ha intentado echar por tierra todas las reformas del gobierno, recurriéndolas ante el Tribunal Constitucional, creo que se podía haber esperado un apoyo más explícito por parte de un partido que dice comparte los mismos valores del Partido Socialista Obrero Español.

martes, noviembre 27, 2007

Homenaje a Lavapiés

El céntrico barrio de Lavapiés, tan cercano a mi anterior casa, es famoso por su ambiente multicultural, por la actividad artística que se realiza en el barrio, por su vida nocturna... pero también tiene su lado oscuro, algo que queda reflejado en esta irónica campaña Lavapiés Olímpico.

lunes, noviembre 26, 2007

Madrid es más que un alcalde de derechas

El túnel de la M30, el proyecto Madrid Río, la reforma de la Plaza de Santo Domingo, la nueva plaza de la Cebada... Alberto Ruiz Gallardón se ha ganado la fama de ser el alcalde de Madrid que más obras ha hecho en la historia de la democracia. Y por eso se coloca una medalla. No por la calidad de las obras en sí, sino porque un público pasivo y complaciente ve con buenos ojos que un alcalde 'haga cosas', y aún más que haga cosas que salgan en los periódicos. Menos importante para él es que los ciudadanos de la ciudad participen en ese proceso. ¡Para eso no tienen tiempo!

Madrid para mí es y siempre ha sido una gran ciudad, y no es por nada que la he elegido como lugar para vivir. Me encantan sus gentes, sus calles, su historia, su creciente imagen cosmopolita. Estos siete años se ha convertido en mi hogar. Me inspiraba la Movida, sólo al enterarme de ella a través del cine de Pedro Almodóvar. Me inspiraba sólo pensar en la energía que se debía sentir en estas calles en los años posteriores al franquismo. La Movida era mítica, como los años 60 en Gran Bretaña, pero todavía no entendía hasta qué punto había representado un movimiento a través del cual tantos ciudadanos contribuyeron a construir la ciudad en la que ellos querían vivir. Abrieron centros culturales, auditorios, todo tipo de instalaciones en las que pudieron expresar su libertad a través de la creación artística. Todo se hizo por amor al arte, de forma voluntaria y sin ánimo de lucro.

He hablado con gente que participó en todo ese proceso, que con su esfuerzo, y con su sudor permitieron que la ciudad volviera a cobrar vida. Después continuaron el esfuerzo a través de la función pública, orgullosos de todo lo que habían construido.

Todo esto ahora es pasado. Los centros culturales ahora se están traspasando a manos privadas para que los amigos del alcalde se lucren del trabajo que han hecho los demás. Mientras tanto, cada 4 años el ayuntamiento inaugura sus nuevos túneles, sus nuevos parques, sus nuevas plazas. Pero esta vez sin la participación ciudadana. El futuro eje del Paseo del Prado se decide por consenso entre un alcalde de derechas y una baronesa de no sé qué color. Y encima los ciudadanos le votan. ¿No valdría más pensar un poco, tener ese deseo de participar, de contribuir al futuro de nuestra sociedad? ¿Es realmente tan fácil olvidar de la historia del siglo XX en la que se suprimían todos los derechos? Ahora que se goza de democracia, ¿no debemos pensar dos veces antes de ceder toda esa voluntad de crear una ciudad cívica, y una abierta, al capricho de una persona, por muy pariente del músico Albéniz y de Cecilia Sarkozy que sea? ¿Estamos tan ocupados con nuestros trabajos que estamos dispuestos a que Alberto Ruiz Gallardón gestione la ciudad de Madrid con una actitud tan conservadora y empresarial como si de un parque de ocio se tratase?

No digo que ninguna de las obras de Gallardón haya valido la pena. Hasta los dictadores aciertan en algunas cosas. Pero en la democracia, no se puede permitir que una alcalde paternalista dicte el futuro de sus ciudadanos. Madrid se construyó con la fuerza de los madrileños. Ahora toca más que nada recuperar ese espíritu de la Movida, y reivindicar el papel de la ciudadanía. De verdad, esta ciudad es demasiado importante, significa demasiado para demasiadas personas como para que un alcalde logre con los votos de los propios ciudadanos derechizar todo, privatizar todo, y destruir el alma de la ciudad. Pero no debemos sólo criticar. Debemos actuar, asociarnos a organizaciones ciudadanas, grupos de presión, revitalizar el poder cívico y volver a ganar nuestro espacio en esta, ahora nuestra, ciudad.

lunes, noviembre 05, 2007

Llamadas gratis con Yoigo

El cuarto operador móvil español, Yoigo, acaba de anunciar que de ahora en adelante, las llamadas entre móviles Yoigo tendrán una tarifa de 0 euros/minuto, con lo que sólo se cobrará el curiosamente nombrado 'coste de establecimiento de llamada' de 0,12 euros.

Al margen de ser una manera inteligente para arrebatar clientes a la competencia, esta decisión tiene un doble efecto: parece confirmar que los otros operadores, Telefónica Movistar, Orange (France Telecom) y Vodafone, funcionan como un cartel y pactan los precios.

Estos tres operadores ofrecen unos planes de precios muy parecidos, que apenas han variado en los últimos años, a pesar de la bajada del coste de las tecnologías. De hecho, hace unos meses, todos aumentaron a la vez su tarifa por minuto, llegando a alcanzar una cifra de 0,24 céntimos/minuto, más de 12 veces el coste por minuto de una llamada de España a Argentina con Skype.

Ahora, a pesar de esta bajada de precios de Yoigo, a todas luces lógica en un mercado competitivo, los otros operadores han mantenidos sus tarifas. Las pocas veces que han ofrecido llamadas a 0 euros, ha sido a cambio de una cuota mensual, o una tarifa mínima mensual prohibitiva, que sólo hace que recuperen el dinero que han descontado mediante el cargo de una suscripción mensual.

La única empresa-, descontando las virtuales-, que ha bajado los precios ha sido Yoigo. (Leyendo mis anteriores comentarios comprobarán que no estoy a sueldo de Yoigo pero la verdad hay que decirla. Como resultado, probablemente ganarán unos cuantos clientes más, y algún que otro operador podrá asustarse, ¿y quien sabe?, salir del cartel para empezar a ofrecer precios competitivos. Me pregunto quien será el primero. France Telecom ya ha demandado ha Telefónica por abusar su posición en el mercado de banda ancha. ¿Un bandido que querella a otro? Ya veremos cómo termina esto. Pero me alegro de que por lo menos una empresa nos toma en serio a los consumidores.