lunes, octubre 21, 2013

Que si algún político ha inventado algo nuevo en los últimos 50 años

¿Por qué tanta desafección política? ¿Será porque desde la creación del estado de bienestar, nadie ha propuesto nada nuevo aparte de la doctrina del neoliberalismo que es, en efecto, la negación del Estado?

Cada cuatro años se debaten las mismas cosas, se sacan las mismas consignas, se recurren a los mismos miedos, de si unos nos van a devolver a fascismo o si otros nos devolverán al estalinismo. Pero los únicos temas sobre los que sí se debaten de verdad son, básicamente, cuatro:

1. Si el Estado debe permitir o prohibir la libertad personal sobre decisiones que afectan única y exclusivamente al individuo y por tanto no requieren la intervención estatal.
2. Si los gitanos tienen la culpa de todo.
3. Si la última decisión de ir a la guerra con Estados Unidos fue acertada o no.
4. Si España podría o debería romperse.

Sobre el papel del Estado en relación a temas que realmente lo conciernen y que afectan a toda la sociedad, ni se habla, el medio ambiente ni se menciona, sobre cómo dar respuesta a los problemas antiguos con soluciones nuevas no de dice ni mu. Hecho extrañísimo teniendo en cuenta cuanto se ha hablado en los últimos 20 años de 'revolución' en materia de ciencia o tecnología. Tanta ciencia y las consultas de los médicos siguen pareciéndose a las de los años 60.

Me pregunto si en los últimos treinta años, en España o en cualquier otra parte de Europa a algún político se le ha ocurrido alguna idea realmente original que no fuera más de lo mismo. Y también me pregunto si a algún ciudadano se le ocurre alguna idea para acabar con la inercia actual y para llevarnos a la acción. Y es que la pregunta del millón tiene que ser, ¿cómo sería nuestra forma de vivir hoy en día si los que nos gobiernan tuvieran la misma creatividad del que inventó la pantalla táctil o la autopista de la información y no del inventor de las radiales de Madrid?

Vivimos en una época en la que se auguran enormes cambios en la sociedad pero cuando miramos a nuestro alrededor, en el fondo podemos ver que no ha habido ninguna época menos creativa que la actual y que en lo fundamental, año tras año, no cambia nada. En este contexto, ¿a alguien le sorprende tanta desafección? 

viernes, octubre 18, 2013

Madrid apuesta por el alquiler de bicicletas públicas eléctricas

POST ACTUALIZADO EL 21 DE OCTUBRE DEBIDO DE UN ERROR DE CÁLCULO DEL PRECIO DEL SISTEMA DE ALQUILER.

Según he podido leer en Madrid Diario, el Ayuntamiento de Madrid ha decidido lanzar, inicialmente en el centro de la ciudad, un sistema de alquiler de bicis públicas eléctricas, que entrará en funcionamiento en mayo de 2014, y que tendrá un precio básico de 25 euros/ año + 50 céntimos por cada media hora de uso.

Según mis cálculos, si te abonas al sistema y lo utilizas 22 días al mes para ir y volver al trabajo con un recorrido máximo de media hora en cada sentido, costará al usuario un total de casi 25 euros al mes. El precio actual del Abono Transportes de la Zona A es de 54,60 euros, y los titulares de dicho abono dispondrán de un descuento de 10 euros en el del servicio de alquiler de bicis. Para un usuario que lo utilice como alternativa al Abono Transportes, el ahorro mensual será en torno al 54%, un ahorro importante aunque falta por concretar si, al igual que París y Londres, la primera media hora de uso será gratis. También será un incentivo la velocidad. Porque en Madrid si el Metro no precisamente vuela, y el autobús y el coche menos en hora punta, se puede llegar muy lejos en bicicleta en unos escasos 10 - 15 minutos.

Aún queda por ver si los ciudadanos se acostumbran a usar este sistema o si preferirán comprarse una plegable por 109 euros en Carrefour y amortizarla en pocos meses, pero por lo menos parece ser un paso en la buena dirección.

El hecho de que sean eléctricas no sé si será porque los usuarios las demanden así, o simplemente porque los del Ayuntamiento son muy vagos y no son capaces de comprender que haya personas que utilicen la bicicleta para hacer deporte -más en una zona con pocas cuestas relevantes como es el el centro de Madrid. Sin embargo, si la iniciativa ayuda a convencer a más personas para que adopten esta modalidad de transporte tan común en el resto de Europa, no habrá sido en vano.

A primera vista, me parece una buena iniciativa, más en una ciudad en la que hay pocas facilidades para aparcar las bicicletas privadas y donde el riesgo de robo es alto. Sin embargo, el  precio me hace pensar que la intención no es que la gente se habitúe a utilizar este sistema sino que con el tiempo, a medida que se vayan acostumbrando a la idea de que es fácil montar en bicicleta en Madrid, un creciente número de personas decida comprarse una propia, una opción mucho más rentable a medio y largo plazo. Y si es así, sólo me cabe esperar que el Ayuntamiento tome  medidas para que los que dispongan de una también tengan un lugar seguro para estacionarla, y que el hecho de contar con un negocio en torno al alquiler de bicis públicas no sea precisamente otro motivo que les disuade de facilitar la vida para aquellos madrileños que ya llevan un buen tiempo en dos ruedas.

viernes, octubre 04, 2013

Mi ‘relaxing café con leche’

¿Qué es Londres sin el Big Ben? ¿París sin la Torre Eiffel? ¿Nueva York sin la Estatua de la Libertad? ¿o Alemania sin la Puerta de Brandemburgo? Desde luego, para el turista no serían casi nada, y aunque la experiencia del foráneo de cualquiera de estas ciudades, por supuesto puede ir mucho más allá de estos iconos de la historia y de la identidad, no dejan de ser los elementos en los que basan el recuerdo los millones de ciudadanos que los han transitado a lo largo de las décadas y los siglos. Pero Madrid, ¿qué es y con qué símbolos nos enorgullecemos de nuestra ciudad?

Nuestra alcaldesa no electa se refirió a un hipotético ‘relaxing café con leche’ en la Plaza Mayor en la presentación de la candidatura olímpica, aunque por el tono de su discurso no pareciera que ella misma hubiera vivido con gran frecuencia esa particular experiencia. Los medios y los ciudadanos no tardaron en burlarse de ella por referirse a una plaza en estado de perpetuo deterioro y abandono por parte del Ayuntamiento que para pocos residentes de nuestra capital sigue estando en el centro del día a día. Y mucho menos el ‘relaxing cup of coffee’ en un lugar donde predominan las cañas, los pinchos de tortilla y los bocadillos de calamares.

Pero, ¿por qué tiene que ser así? ¿Por qué nos avergonzamos tanto de un símbolo que debería ser el orgullo de nuestra ciudad? ¿Por qué pica tanto al madrileño que los extranjeros sigan identificando a Madrid con la Plaza Mayor? Y es un hecho que en la mayoría de los ‘modernos’ reclamos publicitarios de la ciudad, se fija más hoy en día en otros elementos: ¿unas cuatro torres enormes situadas en una zona poco accesible de la ciudad que no destaca precisamente por su densidad demográfica? ¿Un par de torres inclinadas que hoy en día pocos saben quién las ocupa? ¿Unos barrios de las afueras desalmadas, homogéneas y carentes de viandantes? ¿Un estadio olímpico con forma de peineta que nadie sabe muy bien para qué sirve?

Al igual que la capital norteamericana puede definirse con la imagen que de ella presentó el director, Woody Allen, Madrid para los extranjeros sería, creo yo, el de la Movida, el de las películas de Almodóvar, el del arte, el de los Borbones y los Austrias, el de la Plaza España, la Puerta del Sol, la Plaza Mayor, el Reina Sofia,…” Sin embargo, hoy en día, para asombro del que se adentra en nuestra ciudad, las torres de la Plaza España están vacias; la Puerta del Sol se parece a una escena de la película, Blade Runner, y la Plaza Mayor a una feria comercial de lo paleto y la hortera, mientras el Reina Sofia intenta aguantar el tipo como un oasis en medio de un desierto hace mucho tiempo abandonado por los ‘nativos’ de la ciudad.

El asesor de Ana Botella tenía razón. Estos son los símbolos en los que piensan los extranjeros escuchan el nombre, “Madrid” y los principales activos con los que tenemos que vendernos. Sin embargo, sonaba raro viniendo de la boca de una de las personas que más ha hecho para apoyar el desplazamiento de la población hacia las afueras, el deterioro del casco urbano, y en definitiva, la pérdida del corazón y el alma de la ciudad.