sábado, julio 12, 2008

Los europeos pierden derechos en España


Desde el 1 de abril del año pasado, se ha suprimido la tarjeta comunitaria en España. Es decir, los europeos que residen legalmente en España, ya no tienen derecho a renovar su tarjeta de residencia. La mía caduca en noviembre de 2008, después de la cual, sólo podré pedir un papel que certifique mi derecho a residir de manera permanente en España. No tendrá foto y servirá principalmente como papel higiénico.

El Gobierno dice que el objetivo de la nueva normativa es agilizar los trámites administrativos y fortalecer la identidad de las personas como ciudadanos europeos. En la práctica, restringe derechos para los europeos, convirtiéndoles en indocumentados. A partir del mes de noviembre, cuando por trabajo tenga que visitar a algún cliente, no podré presentar mi tarjeta de identidad en la puerta, tal y como vienen haciendo los españoles y los extranjeros no comunitarios. Para poder efectuar una compra con tarjeta de crédito o de débito, tendré que presentar mi pasaporte, obligándome a llevar un documento mucho más grande, y costoso de renovar en caso de pérdida o de sustracción.

Irlanda ha votado 'No' al tratado de Lisboa, y la única respuesta de la UE ha sido la de criticar a sus ciudadanos por ejercer su derecho democrático. La legitimidad de la UE está en mínimos históricos, y urge más que nunca tomar medidas para acercar la organización a los ciudadanos. De todas formas, la experiencia de los pocos europeos que trabajan en otros países europeos es la de sentirse cada vez más extranjeros, y con cada vez menos derechos. ¡Menudo concepto de ciudadanía europea!

martes, julio 08, 2008

¿Qué tan 'blogger feliz' eres?


A los bloggers, y sobre todo a este blogger, se nos da bien cabrearnos.

Por decirlo de alguna manera, cuando tenemos poco tiempo para escribir, trabajamos 12 horas al día, hacemos deporte, vida social, etc. muchas veces puede que no encontremos ni el tiempo ni la justificación para sentarnos a escribir. Pero cuando nos cabreamos, ni nos lo pensamos dos veces. Cualquier persona normal pensaría que fueramos - o que fuera - un amargado, que nos quejamos de todo, no nos contentamos con nada.

Pero cuando realmente no nos podemos quejar de nada.... cuando incluso las cosas malas no parecen como más que una pequeña mancha de aceite en un mar pintado de rosa, ¿de qué escribir? Esa 'pintura' en un museo de arte contemporánea cualquiera, ¿es un puntito negro sobre un papel blanco o sólo es un retrato de un puntito negro? ¿Escribiría un blogger sobre el maldito puntito hasta que desapareciera? - si encima ha tenido que pagar un canon para verlo,- ¿o puede escribir también sobre las bondades del mar de pureza y blancura que le rodea?

¿Es esta entrada un espacio de blanco manchado con unas letras negras o sólo son letras negras que acaban con todo? Pero si intentara que las letras aportaran cosas positivas al papel virtual, que nos alegraran, si dijera que realmente las cosas no fueran tan malas, que quiero progresar, que quiero criticar las injusticias, pero veo el total bastante luminoso, ¿me leerá alguien?

Pues, generalmente, los blogs, con algunas excepciones, no los lee mucha gente, por lo menos en su forma individual - eso sí, pueden contribuir a una conversación más amplia-, pero ni mi vida ni la educación de mis hijos en colegios americanos, cual comentarista de Libertad Digital, depende de que la gente me lea, por lo que no tengo por qué escribir de las cosas malas de la vida. Puedo decir, con la conciencia tranquila que España ha ganado la Eurocopa, que Rafael Nadal es campeón del mundo, que mi vida generalmente avanza de manera positiva, y que probablemente irá a más, aunque aparezcan obstáculos de por medio, que hoy me han dicho que es mi santo - no lo sabía - y dos amigos me han anunciado el nacimiento de sendos hijos primerizos, y con excelente salud, y si a todo el mundo les da igual, me da igual lo que piensen, porque principalmente, y con algún matiz, soy feliz.