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Los europeos pierden derechos en España


Desde el 1 de abril del año pasado, se ha suprimido la tarjeta comunitaria en España. Es decir, los europeos que residen legalmente en España, ya no tienen derecho a renovar su tarjeta de residencia. La mía caduca en noviembre de 2008, después de la cual, sólo podré pedir un papel que certifique mi derecho a residir de manera permanente en España. No tendrá foto y servirá principalmente como papel higiénico.

El Gobierno dice que el objetivo de la nueva normativa es agilizar los trámites administrativos y fortalecer la identidad de las personas como ciudadanos europeos. En la práctica, restringe derechos para los europeos, convirtiéndoles en indocumentados. A partir del mes de noviembre, cuando por trabajo tenga que visitar a algún cliente, no podré presentar mi tarjeta de identidad en la puerta, tal y como vienen haciendo los españoles y los extranjeros no comunitarios. Para poder efectuar una compra con tarjeta de crédito o de débito, tendré que presentar mi pasaporte, obligándome a llevar un documento mucho más grande, y costoso de renovar en caso de pérdida o de sustracción.

Irlanda ha votado 'No' al tratado de Lisboa, y la única respuesta de la UE ha sido la de criticar a sus ciudadanos por ejercer su derecho democrático. La legitimidad de la UE está en mínimos históricos, y urge más que nunca tomar medidas para acercar la organización a los ciudadanos. De todas formas, la experiencia de los pocos europeos que trabajan en otros países europeos es la de sentirse cada vez más extranjeros, y con cada vez menos derechos. ¡Menudo concepto de ciudadanía europea!

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