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Mostrando entradas de junio, 2014

¡Qué paradoja la monarquía española!

Los medios internacionales -y también algunos españoles- se muestran confusos respecto a la Proclamación de Felipe VI.

Parece que se sorprendieron con la austeridad de la ocasión y con el hecho de que, "ni siquiera hubiera una coronación." Hace falta aclarar que la monarquía española tiene suficiente historia como para no tener que hacer una copia hortera de las tradiciones británicas a la hora de realizar el juramento del nuevo Jefe de Estado. La corona española no se lleva en la cabeza. Parece que nunca ha sido así, y que siempre se han realizado proclamaciones con la corona como símbolo y no como objeto de vestuario.

Sin embargo, tratándose de la primera proclamación en democracia, es cierto que cabía un cierto grado de improvisación y que hubieran podido organizar un día más solemne, algo que no se ha hecho en gran parte por el carácter acomplejado de la monarquía parlamentaria española. Sin embargo, ¿por qué tantos complejos?

No quiero inmiscuirme en detalles históricos…

Un país feudal en todo menos en nombre

Tras el anuncio de la abdicación del Rey Juan Carlos, me surge la duda de quién es realmente nuestro Jefe de Estado. Me refiero, ante todo, a su categoría social y su posición en la sociedad española.

La pregunta es importante porque la respuesta podría ayudar a explicar por qué ha tenido que abdicar y sobre todo, por qué justificó su abdicación como el 'sine qua non' del cambio generacional en España.
La Reina de Gran Bretaña, que ha tenido sus crisis pero actualmente disfruta de un gran prestigio social, desde luego, se ha logrado situar por encima no sólo de las batallas políticas sino también de los cambios que han tenido lugar en la sociedad a lo largo de su reinado. Se debe a que la institución monárquica británica cuenta con una fuerte separación del resto de los poderes de la sociedad. El país se transforma, los gobiernos van y vienen y la Reina tiene la obligación de asumir, y hasta interiorizar esos cambios. Observar la monarquía británica desde fuera es algo parecido …

República, sí, pero...

Soy republicano -con 'r' minúscula- porque creo que es el peor modelo de estado posible, a excepción de todos los demás.

El principal argumento a favor de las monarquías es que el jefe de estado se aleja de la batalla política, representa a todos los ciudadanos y, salvando desgracias, tiene una gran preparación para el puesto desde el mismo día de nacer. Es un argumento que no acepto porque cualquier república democrática madura tiene un proceso de selección bastante más duro para llegar a la jefatura de estado y los candidatos suelen tener muchísima preparación. En Francia, casi todos estudian en la ENA pero no con ello basta para ser elegido. En Italia, Alemania y Portugal son estadistas de talla que ya han demostrado su valía en diversas instituciones públicas. El proceso electoral en Estados Unidos es extremadamente competitivo y aunque a pesar de ello puede salir un inútil, el pueblo suele tener el ejecutivo que merece, y son bastante más numerosos los inútiles que pueden …