Ir al contenido principal

En un sistema de partidos, lo democrático es el sistema, no el partido

He participado en partidos políticos en España y el Reino Unido y la realidad es que como afiliado no pintas nada en las decisiones que se toman. Votas con la tasa de afiliación, que puedes retirar en cualquier momento, y puedes votar a veces al candidato o al Secretario General, que es algo absurdo cuando la doctrina generalizada es que para ganar elecciones es mejor no hacer caso a la militancia. Pero influir realmente en la política del partido, a menos que seas estudiante o jubilado y tengas tiempo para meterte en esas batallas, está fuera del alcance de las llamadas 'bases' del partido. Reconozcámoslo. Pertenecer al PP, al PSOE, etc. es algo similar a unirte al Club de Kellogg's. Te defines en función de los valores del partido, no esperas a que el partido se defina en ti.

En este contexto, ¿por qué alza los brazos tanta gente con gesto de estupefacción cuando el ejecutivo de un partido decide destituir de manera fulminante a la dirección de una agrupación local? Los partidos son máquinas de ganar elecciones, y cuando pierden esa capacidad su única misión es perder. Como medios de comunicación, si se alejan de los valores de su militancia, perderán apoyos, suscripciones, votos, todo lo que tu quieras. Pero si al menos ganan elecciones y hacen lo suficiente para mantener leales a sus simpatizantes, sobrevivirán.

Ante esta realidad, indignarse porque toman decisiones sin pedir previamente un voto es cuando menos ingenuo. Los militantes, guste o no, están allí para trabajar, para cumplir rigurosamente el guión, para difundir los 'mensajes' del partido y para convencer a los votantes para que te apoyen.

¿Y quién lo hace mejor? ¿Podemos, con sus asambleas que son mero maquillaje para que luego el eje Iglesias, Monedero, Errejón decida todo en petit comité? Los partidos son organismos jerarquizados con unos jefes que van rotando pero rara vez dan el brazo a torcer. La disciplina, para que tengan éxito, tiene que ser militar para evitar titulares sobre batallas, conspiraciones o 'luchas entre familias', que es algo que, por cierto, sólo he encontrado en España y que suena a algo de El Padrino.

En este contexto, ¿dónde queda la democracia? Pues, en que haya muchos partidos, en que cualquiera pueda crear el suyo, desarrollar su programa y buscar apoyos; en que haya elecciones democráticas cada cuatro o cinco años; en que haya instituciones que garanticen el equilibrio entre fuerzas y el respeto al ordenamiento jurídico; en que las leyes definan claramente los derechos y los deberes de los ciudadanos y eviten que se aplasten las libertades de los que están en minoría...

Para eso está la democracia. Para que sea el ciudadano el que tome la decisión final. Pero insisto, me refiero al ciudadano y no al militante o afiliado. Estos no deberían volverse demasiado sentimentales. Si están donde están es porque apoyan a la causa a la que se apuntado. Y si eso cambia, se pueden ir. Peor es estar en un país donde haya un sólo partido y no tengas a donde acudir. Aquí hay muchas vías para expresar el descontento que no pasan por obstinarse en cambiar la dirección de una máquina que ha tomado un rumbo contrario al tuyo. A pasar página, y a volver a empezar.

Es más, me dan miedo los partidos que intentan ser demasiado democráticos, 'escuchar' demasiado, o imitar los sistemas de decisión de los sistemas democráticos. Porque en ello reside el objetivo de perpetuarse en el poder, sustituir el Estado por el Partido y excluir el Ciudadano de las decisiones sobre lo público en beneficio del militante o el afiliado. Mejor que los partidos sean imperfectos, porque los que intentan ser perfectos fácilmente nos pueden conducir a algo mucho peor. Como el 'Socialismo Democrático', por ejemplo. ¿A qué suena eso? Los partidos representan intereses. Cuando te dejen de interesar, no llores. Vuelve a definirte, y sigue adelante.

Entradas populares de este blog

Oda a la juventud

Los jóvenes son el futuro del país y la pésima situación que atraviesan es un mal presagio para todos.
Porque si el futuro se embarca en un avión de Easyjet, sólo nos quedará el pasado, y eso ya lo estamos viendo.
Y cuando digo ‘jóvenes’, me refiero a eso exactamente. A los jóvenes. Porque una de las primeras cosas que noté al llegar a España fue que en este país se daba a la palabra ‘joven’ un sentido demasiado amplio. Incluso en el año 2000, si tenías menos de 25 años, ninguna empresa española te ofrecía un empleo digno. La única opción era encadenar periodos de 'prácticas' mientras en el norte de Europa la gente de tu misma edad llegaba a puestos de gran responsabilidad en sus empresas. Aquí, en 2012, y con 40 años, eres un chaval.
Los jóvenes están tristemente ausentes. Los periódicos impresos, las tertulias de radio, y los debates del TDT Party rebosan caspa por los cuatro costados. Más allá de la cuestión económica, los debates de índole social que transmiten los medios de …

PR in times of cholera

How do PR professionals, companies, organisations or plain individuals cut through the noise in the era of social media? This will be one of the key questions in 2018, and even more so at a time when ideas and opinions are so easily misconstrued and a simple misthought phrase can lead to Trumpian noise and fury on Twitter or, indeed, elsewhere.

It would seem that this is not a time for pushing boundaries. A simple mis-step and you have a full blown global brand identity crisis. Yet somehow brands need to differentiate themselves and make themselves stand up above mediocrity and reflect something their audiences want to hear.

Step into the fray Virgin Trains, which this week performed some marvellous 'virtue signalling' by banning free copies of the Daily Mail for its First Class Passengers. This led to some to notice the irony of this occuring just at a time when this publication had been criticising the poor service quality of the British privatised rail service. In any event…

La Gripe Aviar y la Agricultura Intensiva

Cada día leemos más información en los periódicos sobre la pendiente amenaza de la gripe aviar, de todas formas, poco se habla de la causas de esta pandemia. Claramente, hay muchas razones, algunas que tienen que ver con la naturaleza y el hecho que cada cierto número de años, aparece una pandemia de gripe y estadísticamente la próxima nos va a tocar dentro de poco.

Dicho esto, no deja de ser curiosa la relación entre las condiciones infrahumanas en las que se crían los pollos y las gallinas en la sociedad moderna, que no hacen más que multiplicar las posibilidades de contagio. El siguiente artículo de una página web británica, incluye algunos datos escalofriantes, que nos deben hacer reflexionar sobre nuestra relación con la naturaleza. ¿Cómo podemos seguir defendiendo la agricultura moderna que convierte a las granjas en fábricas de animales si cada vez que sufrimos una amenaza de estas características, nos sentimos obligados a masacrar millones de las criaturas que nosotros hemos cr…