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Vientos de intolerancia

La muerte en un accidente de coche del líder de la ultraderecha austriaca, Jorg Haider, debería hacer temblar más que uno. Y es que en plena crisis financiera, cuando miles de personas están perdiendo su trabajo y las comparaciones con el crac de '29 son cada vez más comunes en los medios de comunicación, el peligro de que un político repugnante como era Haider se convierta en una especie de mártir populista, podría dar aún más fuelle a ideas intolerantes y la búsqueda de 'cabezas de turco' para echar la culpa por la actual situación económica global.

La situación de Austria puede parecer lejana vista desde España, país gobernado por la centroizquiera, y halagado por los medios de comunicación europeos como un modelo de tolerancia y libertad. Pero en los últimos días, ya empiezo a percibir un aumento de los comentarios xenófobos, e incluso rozando el antisemitismo entre los lectores de algunos de los prinicipales periódicos online. Uno, aparecido hoy en elpais.com al pie de un artículo sobre la crisis financiera, culpa a los judíos por haber creado la mayoría de los bancos y gestores de fondos de inversión que ahora están siendo hostigados por la crisis.

Hace apenas una semana, la revista The Economist, en un editorial sobre el éxito de la extrema derecha europea cita un estudio realizado por el proyecto de Actitudes Globales de la consultora norteamericana, Pew Institute, que revela que España es el país europeo con la actitud más negativa hacia la comunidad judía. Según la encuesta, el 46% de los españoles tienen opiniones negativas sobre los judíos, frente al 36% de los polacos, y el 25% de los alemanes. Habrá que atacar el problema de raíz y hacer una profunda campaña para eliminar la ignorancia sobre una de las religiones que más han aportado a nuestra civilización, y sin la cual no se entendería nuestra identidad cultural como españoles o europeos.

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