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Ningún español murió, y todos felices...


La imagen de la portada del diario ABC del jueves, 27 de noviembre (y de unos cuantos más), tiene poco que ver con el titular de la misma página. Basándonos en dicho titular, la primera noticia de ese día no era el ataque de un grupo de terroristas islámicos a la capital financiera de la India, sino la anécdota de la presencia de la mandataria madrileña en uno de los hoteles atacados. No digo que no se debe mencionar. La suerte de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, sí es noticia. De todas formas, para un periódico como ABC, que supuestamente da importancia a los acontecimientos fuera de España, hubiera sido bastante más ético y profesional empezar con la noticia del ataque en sí, y no con el nombre de uno de los occidentales que salieron ilesos, como si la suerte del mundo dependiera de la de la condesa. Su experiencia sin duda ha sido dramática, pero Esperanza Aguirre no era el único político occidental que se encontraba en Bombay, y tampoco la única europea. Le acompañaba, para empezar, una delegación de la UE.

Pero no sólo dirijo mis críticas a la cobertura de ABC, y tampoco me limito al caso de Aguirre. Leyendo la cobertura de los medios de los últimos días, y viendo los reportajes en televisión, me he dado cuenta de lo poco que se habla de la muerte de casi 200 ciudadanos de nacionalidad india, o de las consecuencias del atentado para uno de los países de mayor crecimiento económico del planeta. Una honorable excepción, el diario The Independent, incluye hoy un reportaje sobre la reacción de los indios a la muerte de sus conciudadanos, quienes, según el diario, parecían de repente haberse quedado en el olvido por parte de los medios occidentales que se ocupaban más de la suerte de los extranjeros.

Es bastante obvio que cuanto más lejos estamos del lugar de una tragedia, menos afectados estamos por las consecuencias, y la muerte de un conciudadano siempre nos impactará más que la de un extranjero, pero hay veces que los medios no deben caer en esa tentación. Vista su creciente importancia económica, el destino de la India también forma parte de nuestro destino, y si de un día a otro los medios de comunicación pasan de hablar de la pujanza de subcontinente, a referirse a ella simplemente como un lugar peligroso desde el que hay que huir, sin hacer mención a los millones de personas, indios y occidentales, que se quedaron, y sin explicar nada sobre el dinamismo de una ciudad que sólo en su industria de cine, compite favorablemente con Hollywood, no sólo se pierde la perspectiva, sino se muestra un claro desinterés, y desprecio hacia el destino de más de mil millones de personas. Lo de Obama, en cambio, sí nos interesa, y Estados Unidos no está precisamente a un paso de Chinchón.

Ante esa falta de información sobre el mundo, no sé por qué nos debe sorprender que en España se sigue refiriendo a los ciudadanos de la India como "hindúes", que no es más que una de las tres religiones dominantes de ese país. O que los medios españoles se refieren al gobierno de Israel como 'el gobierno judío'. Pero sí nos debe chocar que un diario como ABC, que tanto critica la ignorancia que alimenta el antiamericanismo, luego publica reportajes sobre temas internacionales que dan la impresión de que todo lo que no huele a jamón de jabugo y a Winston es un mundo peligroso en el que cualquier español debe agradecer la presencia de los servicios consulares para protegerse adecuadamente de la población nativa, o si es necesario, "para que le ayuden a poner otra vez los pies sobre tierra española".

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