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Intolerancia hacia los intolerantes


Parece una eternidad. Ya llevo varios meses, prueba tras prueba, intentando aclarar, de una vez por todas, si tengo una intolerancia al gluten. La primera vez que un nutricionista me sugirió que quitara el trigo de mi dieta, me parecía una barbariedad. Tanto me gusta el pan, la pasta, y los hojaldres, entre tantas otras cosas de nuestra dieta que incorporan el trigo como ingrediente básico.

Como consecuencia, me he ido dando cuenta de la verdadera calvarie que es la vida para los celíacos, y de las cada vez más personas que han descubierto otros tipos de intolerancias, más o menos graves, hacia esta proteína tan común en la dieta occidental. Cada vez mayor es mi asombro que en la gran mayoría de los supermercados españoles, hace falta sacar un Máster para saber qué productos son aptos para nuestras necesidades alimenticias.

Pues, no puede ser mayor mi agrado al descubrir que una cadena destaca del resto en esta materia. Mercadona indica con un símbolo claro y en un lugar visible en el envase, todos los productos de su marca, Hacendado, que son libres de gluten. De repente, puedo elegir entre diversas variedades de helado, galletas, panes y bizcochos, por unos precios que aunque en muchos casos siguen siendo altos si se comparan con los productos de consumo más habitual, resultan más asequibles que los que se venden en tiendas especializadas. Lo que es más, ya no tengo que analizar, con meticulosidad científica, las conservas, los refrescos o las mermeladas, para poder constatar si el producto es apto para mi consumo.

Entiendo que dentro de poco, por normativa europea, todas las marcas tendrán que hacer lo mismo, con tal de facilitar la vida a los, hasta ahora, muy tolerantes intolerantes. Me sorprende que más empresas no se hayan tomado la iniciativa antes, y que haga falta una directriz legal para imponer una actitud de respeto básico hacia unos consumidores, que no por su propia voluntad, tienen que ser más selectivos a la hora de llenar su cesta de compra.

De momento, mis más sinceras felicitaciones a Mercadona, y animo a todos los celíacos que todavía no lo hayan descubierto, a que la próxima vez que salgan para hacer la compra, se acerquen a este curioso paraíso para los intolerantes.

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