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A saber

Existe una izquierda que se opone a los fallos judiciales en su país cuando no coinciden con su ideología, y al mismo tiempo se enfada cuando Israel gana Eurovisión con una canción que refleja sus postulados.

La misma izquierda detesta el único estado democrático de Oriente Medio por los excesos militares de sus líderes, pero se calla cuando su propio gobierno vende armas a Arabia Saudí o avala bombardeos en Siria.

Se trata de una izquierda compuesta por personas que no saben reflexionar o analizar la realidad de una manera objetiva, sino que se pliega ante la dictadura de la 'opinión pública' y lo políticamente correcto.

Una izquierda que prefiere opinar antes de aprender, porque este requiere esfuerzo y es mucho más fácil sumarse a la lógica de las masas.

También existe una derecha que cree saber la verdad, que cuando gobierna impone su punto de vista en la sociedad e intenta eliminar cualquier atisbo de discrepancia en pro del pensamiento único, en línea con su dogma universal, nacionalista y autoritaria.

Una derecha que define sus obsesiones en base a la teoría de que "el enemigo de mi enemigo es mi amigo". Una derecha con escasa cultura pero que permite a algunos trepar si son 'hijos de' y que desprecia cualquier apertura o búsqueda de conocimiento.

Y sólo existe una manera de luchar contra estas dos filosofías iguales y a la vez contrapuestas. Y consiste en decir con mayor frecuencia, parafraseando a Javier Marías en su última tribuna de El País Semanal, "carezco de datos, por tanto, no oso opinar". Y mientras tanto, leer, estudiar y analizar para que finalmente tu opinión pueda ser tuya y además contar con autoridad. Sea el resultado al gusto de la derecha, la izquierda o de sea quien sea.

Y para ello hay que contar con una base intelectual y académica, que sólo se adquiere a través de una educación liberal. Algo que aún desconozco si existe o no en nuestro país.

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