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David Cameron y la Derecha Verde

Al margen de la imagen rancia que transmitieron los líderes e instituciones británicos en la reciente visita al Reino Unido de Carla Bruni y su marido el Presidente de Francia, la sociedad británica se ha modernizado en los últimos años y el debate político se encuentra a años luz del español en casi todos los aspectos.


El Partido Conservador, antaño percibido como un partido de viejos, regresivo, retro, en contra de los derechos de las minorías, a favor de las industrias más contaminantes y de la privatización de los servicios públicos, finalmente se ha dado un giro de 180 grados, y su joven líder, el increíblemente pijo David Cameron, se proyecta en su propaganda electoral como algo parecido a Barak Obama.

Si el primo británico de Barak parece que es conservador, el primo o la niña de Rajoy no hacen acto de presencia en la política de Westminster. El logotipo de los Conservadores ya no es una antorcha, sino un árbol verde y muy ecológico, Cameron hace campaña en Facebook, y los argumentos de sus simpatizantes no tienen nada que ver con los que se escuchan/ leen del lado del Partido Popular español. Un usuario de Facebook escribe en la página conservadora, que no está convencido de la necesidad de aumentar el gasto en defensa, otro pide que se impulse el concepto de pueblos ecológicos, y otro reclama más poder para los empleados de la sanidad pública.

La estrategia les está dando resultados. Según las últimas encuestas, el Partido Conservador supera en votos a los laboristas en más de 13 puntos.

Y es que el Reino Unido parece ya haber superado el debate entre derecha y izquierda y los temas que siguen levantando recelos entre los principales partidos españoles, no entran en el debate. Para dar sólo un ejemplo, según una reciente encuesta de The Economist, el Reino Unido ya es para el laicismo lo que Estados Unidos es para la religión. Según esta encuesta casi todos los votantes, sean de izquierdas o de derechas, tienen una opinión sobre la religión que en términos globales sería interpretada como de izquierdas. En EE.UU. sobre la misma cuestión hay una enorme brecha entre las opiniones de los Demócratas y los Republicanos, de todas formas la brecha entre el ‘derechista’ partido Demócrata, y el ‘rojo’ Partido Conservador británico es abismal. Por lo general, existe un consenso a este lado del charco de que la religión no debe entrar en la política. Hace unos años cuando el muy cristiano Tony Blair fue preguntado sobre sus creencias, su jefe de comunicación Alistair Campbell interrumpió la conversación, se dirigió al periodista y afirmó, "We don't do God" (Nosotros no hablamos de Dios).

Visto desde España en 2008, y en comparación con la derecha de este país, el partido de Cameron parece tremendamente pragmático.

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