Ir al contenido principal

‘Bling Bling’, Bruni y los Beefeater

Las visitas oficiales al Reino Unido exhiben un nivel de excentricidad que crece con el paso de los años. El mundo avanza, pero toda la parafernalia de la monarquía británica sigue allí, como si estuviese conservada en ámbar. Con todo lo que se quejan los ingleses de sus aeropuertos, se sentirán orgullosos de que el Presidente de la República Francesa todavía puede aterrizar en Londres junto con su mujer, desembarcar del avión, y proceder en una carroza tirada por caballos hacia el Castillo de Windsor. El resto de los mortales tenemos que padecer un viaje de más de una hora en un tren de metro más que apestoso. Dicen que los clientes de los taxis londinenses todavía tienen el derecho de pedir al taxista que les enseñe el fardo de paja que por ley tiene que llevar de repuesto dentro del maletero. Pero sólo un jefe de estado se atrevería de verdad a ejercer esa libertad. ¿Se puede imaginar la escena si Felipe y Leticia tuvieran que saludar a Berlusconi y su mujer en la base de Torrejón para luego seguir el viaje por separado en dos carrozas oficiales, una con Felipe acompañado por la mujer de Berlusconi y otra con Leticia y ‘il Cavaliere’. Sería de pantomima, pero al parecer, de eso se trata.

Por mucho que Sarkozy y su ex-supermodelo de mujer sean los primeros culpables de que esta visita haya atraído tanto interés por parte de la prensa amarilla y rosa–, hoy la pareja presidencial ha llegado a las Islas Británicas para encontrar en las portadas de la prensa sensacionalista la imagen de la primera dama, completamente desnuda, en un retrato que ayer fue catalogado para subasta por la casa Christie’s–, hay que reconocer que cualquier persona normal que se someta al protocolo de la familia real británica, por mucho que lo quiera evitar, va a parecer tan fuera de lugar como una Madre Superior en un instituto inglés, y allí no sólo me refiero a los visitantes foráneos. Me parece por lo tanto, cuando menos, ridículo que la prensa británica se ocupe de analizar minuciosamente cada segundo de la visita, la mayor parte del tiempo esperando a ver si ‘Sarko’ comete alguna metedura de pata, que si su Majestad por un segundo enseña una mueca de desprecio por el flamante Presidente ‘prole’ del país de la Guillotina, que si el Presidente francés se aburre con el protocolo y se pone a mensajear a sus amigos, tal y como hizo en su reciente visita al Vaticano…

Al abandonar las escaleras del avión, el príncipe Carlos tuvo que besar la mano de Carla Bruni, la misma mano que según relata un medio inglés, aparecía el mismo día en la prensa tapando las partes pudendas de la mismísima primera dama. ¡Son sus manos, por D…¡ ¿En qué otro sitio iban a estar? Por muy mal que me caiga Sarko, ¿quién debería sentir más vergüenza? ¿Él, por el miedo a no saber en qué momento levantar el cuchillo durante el banquete real? ¿O la prensa inglesa por perderse el tiempo con semejantes vacuidades cuando se reúnen los líderes de dos de los países más poderosos de la Unión Europea? Me asombra que el pueblo no se haya levantado todavía al grito de ‘¡República, Ya!

Esperemos que no sean estas las costumbres inglesas que tanto ama Sarkozy y que quiere llevar en su equipaje de vuelta a Francia. Si es así, ¡pobres galos! Lo sentiría por ellos.

Entradas populares de este blog

PR in times of cholera

How do PR professionals, companies, organisations or plain individuals cut through the noise in the era of social media? This will be one of the key questions in 2018, and even more so at a time when ideas and opinions are so easily misconstrued and a simple misthought phrase can lead to Trumpian noise and fury on Twitter or, indeed, elsewhere.

It would seem that this is not a time for pushing boundaries. A simple mis-step and you have a full blown global brand identity crisis. Yet somehow brands need to differentiate themselves and make themselves stand up above mediocrity and reflect something their audiences want to hear.

Step into the fray Virgin Trains, which this week performed some marvellous 'virtue signalling' by banning free copies of the Daily Mail for its First Class Passengers. This led to some to notice the irony of this occuring just at a time when this publication had been criticising the poor service quality of the British privatised rail service. In any event…

A saber

Existe una izquierda que se opone a los fallos judiciales en su país cuando no coinciden con su ideología, y al mismo tiempo se enfada cuando Israel gana Eurovisión con una canción que refleja sus postulados.La misma izquierda detesta el único estado democrático de Oriente Medio por los excesos militares de sus líderes, pero se calla cuando su propio gobierno vende armas a Arabia Saudí o avala bombardeos en Siria.Se trata de una izquierda compuesta por personas que no saben reflexionar o analizar la realidad de una manera objetiva, sino que se pliega ante la dictadura de la 'opinión pública' y lo políticamente correcto.Una izquierda que prefiere opinar antes de aprender, porque este requiere esfuerzo y es mucho más fácil sumarse a la lógica de las masas.También existe una derecha que cree saber la verdad, que cuando gobierna impone su punto de vista en la sociedad e intenta eliminar cualquier atisbo de discrepancia en pro del pensamiento único, en línea con su dogma universal,…

El fallo del juez de Schleswig-Holstein denota el fracaso de Rajoy, no el de la Unión Europea

Hoy desayuno con los editoriales de los principales medios españoles, y casi me atraganto al observar que tras el fallo de ayer de un tribunal alemán sobre la extradición de Puigdemont, el país se ha vuelto euroescéptico de la noche a la mañana.

Desde luego, la decisión del juez no es agradable para los que defendemos el mantenimiento del orden constitucional en España, sin embargo, no hay que otorgar al fallo un significado que no tiene. Y más aún si se tiene en cuenta la sensibilidad de estos temas para una opinión pública, que leyendo  la prensa nacional fácilmente podría llegar a la conclusión de que lo que ha pasado ayer es culpa de las instituciones comunitarias.

Nada más lejos de la realidad. El tema de si o no hubo violencia en el Procés es cuestionable y cuestionado . Y más discutible aún el de si se puede culpar al ex presidente de la Generalitat por dicha violencia. Parece que el tribunal regional alemán competente en este caso ha llegado a la conclusión de que no. Y es pe…