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En España seguimos levantándonos a la misma hora que Adolf Hitler


Siempre me había parecido raro que en España ajustáramos los relojes para adaptarnos al huso horario del centro de Europa, sin embargo, no sabía hasta hoy que el motivo de este desajuste fuera que en el año 1940, el dictador, Francisco Franco, decidiera que había que levantarse a la misma hora de su homólogo alemán, Adolf Hitler.

Tampoco había hecho la conexión entre la costumbre, aparentemente tan arraigada en España, de comer a las 14,00h o las 15,00 hrs y de cenar poco antes de la medianoche, y el reloj solar. Pues, según leo en un artículo de La Nueva España, los españoles siguen comiendo, cenando y acostándose a la hora correcta. Lo que es incorrecto es la hora que indica el reloj.

Durante gran parte del año, nos levantamos cuando sigue siendo de noche, sin embargo, durante el resto de la jornada, nuestras costumbres se adaptan al reloj biológico y solar. Por consiguiente, tenemos aquella pausa tan incómoda de siete horas entre el desayuno y la comida, y nuestros hijos no quieren irse a la cama hasta bien pasada la medianoche.

Las autoridades llevan años diciendo que habrá que adaptarse a las costumbres europeas de comer antes, en menos tiempo, de terminar antes el trabajo y de llevar a los niños antes a la cama. Sin embargo, ahora resulta que sus recomendaciones obedecen a la misma lógica franquista según la cual había que desfilar al ritmo de la marcha del ganso y de forma sincronizada con nuestros aliados centroeuropeos.

En un mundo sensato, lo único que habría que hacer es volver a retrasar los relojes esta misma noche (y no una hora, sino dos), dormir un par de horas más y empezar, tras esta pausa de 72 años, a levantarse a la hora que indique el sol. De esta forma, tendríamos mejor salud, habría menor fracaso escolar, seríamos más productivos, sería más fácil compatibilizar la vida con el trabajo, y estaríamos todos más felices.

Por fin podemos decir que ‘Spain is not different’. Lo único que es diferente es que después de 35 años de democracia, siguen intentando adaptar el estilo de vida español a la lógica franquista. Por suerte, la sociedad civil no ha cedido. Se sigue haciendo casi todo a la hora que marca el sol. Sólo se ha doblegado ante una cosa: ¡Esos terribles madrugones!

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