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Desde la ventana


Hoy sólo leo tonterías. Es como asomar la cabeza por la ventana y ver sólo cosas absurdas. Estar cegado a la naturaleza y la verdad y ver exclusivamente las creaciones del cerebro, pero no el de uno mismo sino el de un loco que anda por el mundo haciendo el papel de dirigente.

Ha dicho hoy Ken Livingstone, ex alcalde laborista de Londres, en una entrevista con la revista, New Statesman, “El mundo está liderado por monstruos y hay que saber tratar con ellos. Algunos de ellos gobiernan países, otros son banqueros y otros son magnates de grandes grupos de medios”. Lo que está claro es que sus juegos políticos les alejan cada vez más de la sensatez y de la realidad de nuestras vidas.

Amenazan a países enteros sin darse cuenta de que la globalización que ellos mismos han fomentado ha destruido las fronteras y creado hermandades entre pueblos que sólo ellos no son capaces de ver, que las muestras de violencia no sólo hacen daño a su enemigo imaginario sino parten el corazón de muchos de los suyos (o de los nuestros), que no entienden por qué el país que les da el pasaporte es capaz de jugar con las vidas de otros seres humanos como ellos. Viven en una burbuja que les atrapa en una forma de pensar decimonónica cuando el resto del mundo ha avanzado. Lanzan consignas patrioteras mientras siembran el mundo de muerte y ennegrecen las vidas de la gente humilde.

Nos toman por tontos y lanzan mensajes que son fácilmente captados por sus medios de desinformación, obviando que los lectores, oyentes y espectadores ya están inmunizados a la propaganda y que la credibilidad que ellos intentan dar a la información publicada es inversamente proporcional a la suya propia. Juegan con nuestro esfuerzo y con nuestros ahorros. Nos quieren convencer de que los problemas del mundo son culpa de los más débiles. ¿Será que el auge del laicismo obliga a los políticos a asumir los cargos que antaño tenían los curas y los obispos? El de amedrentar y de infundir sentimientos de culpa en los ciudadanos.

¿Cuánto tardarán en asomarse por la ventana para ver lo que pasa de verdad en la calle, para escuchar las conversaciones de la gente común, para descubrir nuestras preocupaciones y miedos para posteriormente dar respuesta a ellos? ¿Cuándo nos devolverán el mundo que nos han quitado?

Quosque tandem abutere patientia nostra?

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