miércoles, diciembre 26, 2007

Cine en Casa

A través del periódico argentino, Clarín, me llega la sorprendente noticia de un tren que finalmente ha sido frenado después de recorrer 150 kilómetros sin conductor. Alguna vez me he enterado de la noticia de un tren de Metro que se ha saltado una estación por ausencia del conductor o por un error de señalización, pero 150 kilómetros es todo un logro. Milagrosamente, como no podía ser de otra forma, la locomotora 'logró ser desviada a una zona de "contra pendiente", según ha desvelado la concesionaria. Otro interesante uso de la tercera persona. Aquí no ha intervenido ningún ser humano, sino ha sido la propia locomotora la que se ha dado cuenta de que algo andaba mal, y que ha tenido que agarrar el toro por los cuernos y buscar su propia salida. Los de la escuela de Chicago estarían orgullosos de esta voluntad emprendedora demostrada por parte de la máquina que rápidamente se ha dado cuenta de que no existe la Sociedad, y que su supervivencia depende exclusivamente de la iniciativa propia.



Analogías sociopolíticas aparte, el incidente me recuerda a la co-producción argentina, española, urguaya, el Último Tren (2002, Dir. Diego Arsuaga), en la que unos veteranos aficionados al ferrocarril secuestran a una locomotora para evitar su inminente venta a los estudios de Hollywood. Como resultado de su empresa, el tren consigue su propio estrellato cual persecución de Dirty Harry, y recorre miles de kilómetros de vía por el norte de Uruguay. En ambos casos se consigue parar el tren en unas maniobras que sirven de nostálgico recuerdo a las mejores películas Western.

En otra sorpresa cinematográfica sucedida hoy, el actor británico Rowan Atkinson, famoso en su país por la serie Blackadder, y en España por su papel como Mr. Bean, ha tenido un accidente muy acorde a este personaje en un viaje de esquí en Estados Unidos. Según Extradecine, el incidente se produjo cuando estaba saliendo del estacionamiento, pero por lo menos nuestro amigo el Sr. Haba ha salido ileso.

Estas navidades, no he tenido que encender la tele o ir al cine para ser testigo de unos auténticos acontecimientos cinematográficos. Si sigue así, tal vez el Metro de Madrid nos de un poco de alegría y consiga sanarse él sólo de toda la basura acumulada tras más de una semana de huelga de limpieza. Seguimos necesitados de héroes urbanos, y esta vez sinceramente no creo que Bruce Willis de la talla.