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El Pato Transibérico


España se está haciendo más pequeña. Desde hoy el tren de alta velocidad (AVE) llega de Madrid a Valladolid en 55 minutos, y desde mañana (hoy se inaugura oficialmente) llegará a Málaga en poco más de 2 horas.

Todo esto se ha conseguido con la ayuda de nuestro amigo autóctono de la naturaleza acuática, el pato, la denominación cariñosa por la que se conoce al primer tren de alta velocidad del fabricante español, Talgo.

En pocos meses, y tras un final bastante caótico, también llegará a Barcelona. Poco a poco vemos cómo se vertebra España a través de la alta velocidad.

De todas formas, como es habitual en este país, se alzan las voces de los típicos protestones que buscan aguar la fiesta: que si sólo beneficia a las grandes urbes, que si es una obra del PP y el PSOE lo ha inaugurado tarde, 'que si a los catalanes nos beneficiaría más llegar antes a Francia que a Madrid'... bla, bla, bla.

La realidad es que en España se ha construido más línea de alta velocidad que en muchos otros países y en general las obras se ejecutan con relativa rapidez. Si se compara con el Reino Unido, allí acaban de inaugurar el último tramo de la línea de alta velocidad entre Londres y el túnel de la mancha, un proyecto que se ideó a principios de los 90. Después de más de 20 años de discusiones, finalmente han encontrado el dinero para construir un 'túnel de la risa' (el Crossrail), una infraestructura tan necesaria para poder de una vez poner fin al caos ferroviario en la capital del Reino Unido. Y por cierto, no estará listo para los juegos olímpicos de 2012.

Madrid tiene su nueva terminal aeroportuaria, la T4, diseñada por Richard Rogers, Barcelona pronto tendrá la suya, y ya se debaten las necesidades de capacidad de aquí a los próximos 20 años. Mientras tanto, la experiencia de los viajeros del aeropuerto londinense de Heathrow va de mal en peor, y un sistema de inversiones públicas demasiado regulada, en la que sólo se admite aprobar un gasto cuando ya es tarde y el público lo pide a gritos, no consigue responder a las necesidades del país.



Las obras requieren tiempo, pueden tardar muchos años y para que se concreten se necesita el consenso de ambos partidos políticos. Dan fuerza a la economía, y ayudan a competir; superan las diferencias ideológicas (¿es el ferrocarril de izquierdas o de derechas? En el Reino Unido se inventó como parte de un fenómeno tan capitalista como la revolución industrial, pero también permite a cualquier persona viajar a la mayor velocidad posible y en unas condiciones de gran comodidad - un fenómeno realmente igualitario). ¿Quién no va a festejar un logro así de importante para una economía tan exitosa como la española?

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