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Contra un Canon


Hoy todo el mundo está en contra del Canon Digital. Todos menos los Senadores españoles que acaban de aprobar la nueva ley que supondrá un mayor precio a los consumidores del hardware de multimedia con el objetivo de recompensar a las discográficas por la piratería musical.

Por mi parte, no suelo descargar música. Escucho a veces la radio personalizada de Yahoo! Música. Otras veces pongo la radio de verdad, o si no, sigo utilizando los CD. Tengo un reproductor MP3 pero no lo utilizo porque siempre me ha parecido demasiado complicado tener que pensar en qué canción quiero descargar y esperar todo ese tiempo para que se descargue.

No tengo tiempo, y prefiero pagar a alguien para que me haga las cosas más fáciles. Es el trabajo de las discográficas.

Cuando me meto en Internet encuentro millones de páginas web. Puedo leer todo lo que se me antoje, pero prefiero acceder a un servicio que me haga más fácil la búsqueda de esa información. Sólo por eso estoy dispuesto a pagar. Pago para poder leer elpais.com en el nuevo lector online que han lanzado hace poco y que me permite leer de forma virtual el periódico tradicional. Puedo pasar página con un clic, hacer zoom, pinchar sobre la columna de la izquierda para poder leer los artículos más largos en un formato .html. Al final leo los mismo artículos que se ofrecen gratuitamente en el portal digital, pero para los que estoy dispuesto a pagar un plus para que un editor los ordene, los priorice y los edite de una forma que me resulte más amena.

Es el trabajo de cualquier empresa. Buscar las necesidades de los consumidores y ofrecerles una solución. Las discográficas tienen una función. Yo, hoy por hoy, escucho menos música nueva, porque no me convencen las formas para acceder a ella. Tengo gustos particulares. Me gusta la música clásica, la ópera, también el tango, la música brasileña, el jazz, etc. Estoy abierto a descubrir ritmos y sensaciones nuevos , pero no tengo tiempo para explorar todo este tema por medio de la anarquía de Internet.

Si las discográficas quieren ofrecerme alguna solución, fácilmente les pagaría por ella. Pero aquí no hacen nada. ¿Acaso crearán un canon para que yo cobre un sueldo por escribir este blog, porque algunas personas lo leen con toda la cara del mundo y no me ofrecen ni un duro a cambio? Faltaría más.

Ni el PP, que apoyó al Canon Digital en su día, ni el gobierno actual, ha encontrado la solución apropiada. Es verdad que lo que se acaba de hacer aquí no es muy diferente de lo que ya se ha hecho en otros países. Pero sólo porque otros lo hayan hecho, no es para mí una justificación.

Quiero disfrutar más de la música, no pagar a las discográficas para que no hagan nada que me acerque a esa meta.

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