Ir al contenido principal

Por las nubes

Ya comenté en su día lo absurdo y poco sostenible que era el mercado de vivienda en este país. Ya se percibía que el mercado estaba a punto de caer, y en este momento parece que los peores augurios empiezan a concretarse. Lo curioso es que hace un año, si me atrevía a sugerir que se iba a mantener el ritmo de crecimiento, me pintaban de loco. "¿Tu realmente crees que van a bajar los precios? Imposible" Pues, ya están bajando, pero no por esto estamos mejor informados. Cada artículo en prensa obedece a los intereses del 'experto' que lo escribe o del director que lo edita. Que si van a bajar este año o el que viene. Que si es una corrección o una tendencia a largo plazo. Que si bajarán un 3, un 7 o un 30%. Soy propietario, y compré en el punto más alto del boom, pero no por esto dejo de asumir que va a haber una bajada, y aunque a corto plazo me perjudique, asumo que es lo que tiene que pasar.

Parece que la vivienda es el sector en nuestro país en el que más se manipula la información. Partiendo de la base de que la mayoría de los redactores son jóvenes, muchos con dificultades para acceder a su primera vivienda, ¿cómo puede ser que en periódicos como El País, y en su sección de Vivienda, siempre que se describe un barrio se habla de 'casas humildes de los años 60 en las que habitan principalmente personas mayores', y a continuación, 'viviendas nuevas con piscinas y garajes en las que viven la gran parte de los jóvenes profesionales del barrio'. Yo me considero profesional, tengo 30 años, y vivo cómodamente en un piso reformado de los años 60 en un barrio del infrarradio de Madrid, y aunque veo un gran número de inmigrantes y gente mayor, le aseguro que también comparto calle con otras personas también jóvenes y profesionales.

Cuando la letra media ronda los 800/ 900 euros al mes, ¿cómo pueden los medios atreverse a sugerir que en un país en el que parece que la mayor parte de la población es mileurista, cualquier vivienda sin ascensor es 'infravivienda'- ¡Qué concepto más bonito! - y con riesgo de expropiación? ¿Quién tomará cartas en el asunto?

El gobierno se ha comprometido a promover la vivienda protegida en régimen de alquiler si gana las próximas elecciones. Razón sin duda tiene. El actual sistema funcionaba cuando el mercado libre avanzaba a un ritmo más estable, y más en línea con la protegida, pero quien dedique una parte importante de su sueldo a la compra de una vivienda pública pronto verá como su inversión se convierte en un suplicio. Si un día tiene que vender, verá como la vivienda privada sigue avanzando por las nubes, mientras para acceder otra vez a una pública, tendrá que volver otra vez a la cola de la lotería 'esperanzina'.

Vertical o Horizontal

El alquiler parece que es la mejor solución en un país cada vez más urbano en el que las necesidades de la gente cambian constantemente. Pero hay otro tema que me preocupa. Y es que en este asunto parece que hace 20 años España había encontrado la piedra filosofal, y ahora con el fin de parecerse más a los países del norte de Europa, la ha tirado al trasto. Me refiero al diseño de las ciudades.

Hace 30 años el sueño de cualquier artista madrileño era tener apartamento en la Torre de Madrid (Plaza de España), lo que entonces era una suerte de nuevo "Manhattan" madrileño. Hoy, se trasladan al quinto pepino de Las Rozas, Las Matas, o a San Lorenzo de Escorial. Dicen ir en busca de la naturaleza, pero de camino destruyen el medio ambiente, convierten la ciudad en un Detroit, una ciudad poco habitable en la que se depende absolutamente del coche. La cultura urbana se pierde, el centro se reduce a un 'guetto' de mayores e inmigrantes, y dejamos de relacionarnos con otros habitantes de la ciudad, con sus parques, sus centros culturales, su vida callejera, para refugiarnos en pueblos dantescos sin color, y sin vida. Se gasta más energía en trasladarse a la ciudad cada día para trabajar. Hasta hay que quemar gasolina para ir a comprar fruta o pasta de dientes. Hace falta construir una red de transporte público más grande, y menos eficiente, en la que se prima el tamaño por encima de la calidad. Aumenta el crimen - al final, ¿cuantos policías se necesitan para proteger a unos pocos chalets, comparado con los que vigilan la seguridad de los barrios del centro de la ciudad. Menor densidad de población supone mayores impuestos para servicios públicos más básicos como la recogida de basura.

Idealizamos a países como Gran Bretaña en los que priman las adosadas. ¡Pero si hay distritos en ese país en los que las juntas debaten si retirar la basura una vez la semana o una vez cada quince días! La solución para que no vengan las ratas, "cerrar mejor la pila de basura".

Vivir hacinados puede que no esté de moda, pero si se diseñan las ciudades con cuidado, con atención a crear espacios públicos, zonas verdes, buenas conexiones, podremos vivir mucho mejor. En el siglo XXI, está muy bien soñar con un idilio rural, pero como se consiga, esto se convertirá rápidamente en el Infierno.

Entradas populares de este blog

PR in times of cholera

How do PR professionals, companies, organisations or plain individuals cut through the noise in the era of social media? This will be one of the key questions in 2018, and even more so at a time when ideas and opinions are so easily misconstrued and a simple misthought phrase can lead to Trumpian noise and fury on Twitter or, indeed, elsewhere.

It would seem that this is not a time for pushing boundaries. A simple mis-step and you have a full blown global brand identity crisis. Yet somehow brands need to differentiate themselves and make themselves stand up above mediocrity and reflect something their audiences want to hear.

Step into the fray Virgin Trains, which this week performed some marvellous 'virtue signalling' by banning free copies of the Daily Mail for its First Class Passengers. This led to some to notice the irony of this occuring just at a time when this publication had been criticising the poor service quality of the British privatised rail service. In any event…

A saber

Existe una izquierda que se opone a los fallos judiciales en su país cuando no coinciden con su ideología, y al mismo tiempo se enfada cuando Israel gana Eurovisión con una canción que refleja sus postulados.La misma izquierda detesta el único estado democrático de Oriente Medio por los excesos militares de sus líderes, pero se calla cuando su propio gobierno vende armas a Arabia Saudí o avala bombardeos en Siria.Se trata de una izquierda compuesta por personas que no saben reflexionar o analizar la realidad de una manera objetiva, sino que se pliega ante la dictadura de la 'opinión pública' y lo políticamente correcto.Una izquierda que prefiere opinar antes de aprender, porque este requiere esfuerzo y es mucho más fácil sumarse a la lógica de las masas.También existe una derecha que cree saber la verdad, que cuando gobierna impone su punto de vista en la sociedad e intenta eliminar cualquier atisbo de discrepancia en pro del pensamiento único, en línea con su dogma universal,…

El fallo del juez de Schleswig-Holstein denota el fracaso de Rajoy, no el de la Unión Europea

Hoy desayuno con los editoriales de los principales medios españoles, y casi me atraganto al observar que tras el fallo de ayer de un tribunal alemán sobre la extradición de Puigdemont, el país se ha vuelto euroescéptico de la noche a la mañana.

Desde luego, la decisión del juez no es agradable para los que defendemos el mantenimiento del orden constitucional en España, sin embargo, no hay que otorgar al fallo un significado que no tiene. Y más aún si se tiene en cuenta la sensibilidad de estos temas para una opinión pública, que leyendo  la prensa nacional fácilmente podría llegar a la conclusión de que lo que ha pasado ayer es culpa de las instituciones comunitarias.

Nada más lejos de la realidad. El tema de si o no hubo violencia en el Procés es cuestionable y cuestionado . Y más discutible aún el de si se puede culpar al ex presidente de la Generalitat por dicha violencia. Parece que el tribunal regional alemán competente en este caso ha llegado a la conclusión de que no. Y es pe…