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Verdad y Mentira en la Huelga de Limpieza del Metro de Madrid

Como simples usuarios sabemos una cosa, y es que el Metro de Madrid se ha convertido estos últimos días en un estercolero.



Como demuestra este vídeo, y como bien sabemos los que utilizamos el Metro a diario, la actual huelga de limpieza ha convertido la navidad en un suplicio. La basura se amontona en los andenes, las vías, los accesos y los pasillos de las estaciones. Y no es sólo por las malas costumbres de los usuarios. Unos vídeos oportunamente distribuidos por la Comunidad de Madrid confirman que una gran parte de esa basura ha sido arrojada adrede por unos grupos organizados que el gobierno regional no ha tardado en vincular a las organizaciones sindicales y a los propios currantes de limpieza. No sé qué datos le han permitido llegar a esa afirmación, pero me temo que si no cuentan con otros datos que demuestren la culpabilidad de los trabajadores, la propia Comunidad puede encontrarse culpable de los crímenes de calumnia o de desacato. Lo único que de momento está claro es que los vídeos han servido como una herramienta propagandística perfecta para el PP de Esperanza Aguirre, y que han hecho calar entre los usuarios el más pleno rechazo hacia las reivindicaciones de los trabajadores. Los culpables son los 'proles' que trabajan en la limpieza, y las víctimas los pobres ciudadanos aburguesados que tienen que sortear la basura cada día en su camino al trabajo.

Y la campaña parece haber tenido un efecto inmediato. Hace apenas dos días, elpais.com publicó una encuesta de sus lectores-, no generalmente afines al partido político que actualmente gobierna en Madrid-, que confirmó que el 90% estaba a favor de la decisión de Esperanza Aguirre de rescindir el contrato a las concesionarias.

No sería la primera vez que los gobiernos utilicen la propaganda para calumniar a un grupo de trabajadores de cara al conjunto de la ciudadanía. No es ningún secreto la admiración que siente Esperanza Aguirre por la ex Primera Ministra británica Margaret Thatcher, una verdadera experta en el control de los medios informativos. A la vez, los trabajadores de limpieza, que pasan horas y horas bajo tierra, saben más que nadie que la red está plagada de cámaras, y que el hecho de tirar basura adrede por los pasillos, o peor, de tirar aceite para que los usuarios resbalen, sería suficiente para destruir por completo su imagen y cualquier simpatía por parte de los demás ciudadanos de Madrid.

Los medios tradicionales, y aquí nombro sobre todo a los más importantes: El País, El Mundo y ABC no hacen todas las preguntas. No sé si por pereza, o porque también les interesa trabajar como peones en la campaña de propaganda de la Comunidad de Madrid en su esfuerzo por generar entre la opinión pública mayores apoyos a su política de privatización de los servicios públicos. Hace 4 años lo intentaron con la sanidad pública cuando el consejero de Sanidad Manuel Lamela aprovechó el caso del Hospital Severo Ochoa en Leganés para debilitar la imagen de los profesionales de este sector. Entiendo por mis fuentes que el mismo Manuel Lamela tiene un papel importante en la gestión de la crisis generada por la huelga de limpieza. Ya veremos en unos años cuando la sanidad, el transporte, y la educación madrileña lleguen a los mismos niveles al que llegaron en el Reino Unido en tiempos de Thatcher en parte debido a la falta de inversión y la externalización de los servicios más básicos, si los que hoy claman por una mayor participación del sector privado en los servicios madrileños siguen manteniendo este mismo discurso.

Faltan muchos datos por esclarecer. De momento, me niego a sumarme al coro de insultos a los trabajadores de limpieza, quienes tienen que dedicarse a una tarea desagradable, en condiciones precarias, y por sueldos en muchos casos paupérrimos. Unos cuantos ya han sido despedidos, y los demás no saben siquiera si la empresa para la que trabajan sigue siendo concesionaria del Metro de Madrid. Son los perdedores en este conflicto, y el trabajo de cualquier comunicador responsable es identificar quien es el culpable.

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